¿Qué es un lead?
Un lead es una persona que mostró interés en un producto o servicio y dejó alguna forma de contacto para poder seguir la conversación. No es una venta ni un cliente: es el paso anterior. Lo que convierte a un visitante en lead es que la comunicación deje de ser anónima y pase a tener un nombre y un canal.
La diferencia con las métricas de alcance es la que más confusión genera. Un seguidor de Instagram, una visita a la web o una impresión de un anuncio no son leads: son audiencia. El salto ocurre cuando esa persona escribe, completa un formulario, pide un presupuesto o deja su teléfono. Recién ahí hay algo que se puede trabajar.
En un negocio que atiende por WhatsApp, ese salto pasa desapercibido con frecuencia. Cada conversación entrante ya es un lead —hay un número, hay una consulta, hay una intención— pero si nadie la registra, se pierde apenas termina la charla. La consecuencia práctica es conocida: se invierte en atraer gente y no queda rastro de quién preguntó qué.
Un lead tampoco vale por sí solo. Alguien que consulta un horario y alguien que pide condiciones para un grupo de veinte personas son dos leads muy distintos, y tratarlos igual desperdicia el tiempo del equipo. Ordenarlos por probabilidad de compra es lo que se llama calificación de leads.
Ejemplo aplicado a un negocio
Un negocio de servicios recibe consultas por WhatsApp a toda hora. Un agente de WhatsApp responde las preguntas repetidas y, en el camino, deja registrada cada conversación con lo que la persona buscaba. Al final de la semana el negocio no tiene solo mensajes contestados: tiene una lista de personas interesadas, con el tema de cada consulta, que alguien puede retomar. Eso es un lead capturado sin que nadie lo cargue a mano.
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